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agosto 31, 2012

PARA "BAJO EL VOLCÁN"


Un limón seco como una vieja acurrucada en el frío.
Un blanco montón de sal y las moscas
revoloteando sobre una mesa color naranja,
lluvia, lluvia, un miserable peón
y una miserable pluma arañando palabras.
Guerra. Los tranvías destrozados afuera
y el súbito y moméntaneo recuerdo:
el rostro de una muchacha en Hoboken;
una tortuga patas arriba muriendo lentamente
en la puerta de una marisquería,
sangre en su boca y en el blanco suelo,
alimento para el día siguiente.
Pero no habrá mañana, el mañana es ya pasado.
Tréboles, el olor de las piñas piñoneras
y el aroma de la salsa de pavo
y, de pronto, Inglaterra, una visión del hogar
y entonces los mariachis, algo discordante
y las alas de los pajaros sobre los magueyes
y el camarero sirviendo un plato negro
y la cara del peón, una imagen de la corrupción.
Además, el horroroso clima
en esta tierra de hombres a medio enterrar,
donde vivimos con Canuto, el reloj de sol, la enredadera,
el leproso, todos juntos en el torreón verde
tocando al atardecer la flauta y la guitarra
tocando la canción de la eterna espera de Canuto,
-el error de mi espera, la flauta de la desesperación-
y fuera la lluvia sobre el tren deslizándose lentamente.
Sólo vacío, vacío en mi alma dormida
donde una vez rugieron tigres de limón
licores de pera, pesada pimienta
y el ruido del tren y la lluvia en el cerebro.
Tan lejos del pajar y la granja, de su sendero,
en la pira donde ardió Ambrose Bierce,
en el agua que acojió a Hart Crane.
La muerte tan lejos de mi casa, sin mi mujer,
aterrado y rezando por mi vida destruida.


-Un cadáver debe ser transportado
con la mayor rapidez posible-,
 dijo el cónsul misteriosamente,
despertándose de pronto.

septiembre 27, 2010

EL PASADO QUE FLORECE

No hay poesía cuando se vive aquí.
Estas piedras son tuyas, esos ruidos son tu mente,
A los rechinantes tranvías y las calles que te unen
Al soñado bar donde se sienta la desesperación,
Son tranvías y calles: la poesía está en otra parte.
Los rótulos de cines y tiendas, una vez dejados atrás
Y añorados, no se vuelven a añorar. Extrañamente crueles
Parecen mojones absolutamente nuevos del aquí y ahora.
Pero desplázate hacia Nueva Zelanda o el Polo,
Y esas piedras florecerán y los ruidos cantarán,.
Y los tranvías arrullarán al niño que duerme
Que nunca descansa, y cuyo barco siempre dará vueltas,
Que nunca podrá volver a casa, pero que, sin embargo, debe traer
de vuelta a Ilión extraños trofeos, ¡y salvajes!

EL BARCO ESTÁ VOLVIENDO A CASA

El barco está volviendo a casa ahora.
El patrón intenta leer pero sueña en el hogar.
El viejo paleador duerme, el motor petardea.
Las luces están dispuestas para iluminarnos desde el pasado.
Hasta un próximo futuro tan poco misterioso como este mástil
Con hierro y lo que el hierro ama del reino que llega.
¡Paciente hierro! Pero, más allá del palo mayor, silenciosa
Oscuridad, o el girar de parpadeantes formaciones de estrellas
A la deriva en un blanco océano de dudas.
Quizá este vagabundo ondula hacia el porvenir
Que ensombrece al océano menos que el odio
En las mentes de marino. ¿Esa estrella es amargura
Entre estrellas de amor? ¿Este carguero lleva a la eternidad?
¿Adónde vamos? Vida sálvanos a todos.