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noviembre 17, 2012
EL VIEJO Y LA PÓLVORA
Viejo sangre de toro
viejo marino anciano de las nieves
viejo de guerras de enfermerías
de heridas
Viejo con piel de flor
viejo santo de tanto amor
viejo de juventud niño de canas
viejo amadasantamente loco de amor siempre
viejo perro soldado
anciano de los trópicos
viejo hasta lo eterno
joven hasta el espacio azul de muerte
Viejo viejo cazador
matador amador
amante amante amante amante
Puntual exactamente amante
lento y certero
marino viejo tempestad y bochorno
sudor de manos
Viejo dios todos los días
de Dios escribir amar beber maldecir
beber tu propia sangre
viejo sangre de res
bendita seas maldita sangre tuya
cuando el disparo
seco bestial rotundo como un templo mancillado
degolló la marea la selva la cumbre las heridas
el amor total el infortunio la dicha la embriaguez
y un rostro dio fulgores amarillos a la muerte
y un ataúd de pólvora un ataúd un ataúd
y dos palabras
Ernest Hemingway
EL AMOR
El amor viene lento como la tierra negra,
como luz de doncella, como el aire del trigo.
Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,
resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio,
larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras,
un chorro de granizo o fría seda educada.
Es como el sol, el alba: una espiga muy grande.
Yo camino en silencio por donde lloran piedras
que quieren ser palomas, o estrellas,
o canarios: voy entre campanas.
Escucho los sollozos de los cuervos que mueren,
de negros perros semejantes a tristes golondrinas.
Yo camino buscando tu sonrisa de fiesta,
tu azul melancolía, tu garganta morena
y esa voz de cuchillo que domina mis nervios.
Ignorante de todo, llevo el rumbo del viento,
el olor de la niebla, el murmullo del tiempo.
Enséñame tu forma de gran lirio salvaje:
cómo viven tus brazos, cómo alienta tu pecho,
cómo en tus finas piernas siguen latiendo rosas
y en tus largos cabellos las dolientes violetas.
Yo camino buscando tu sonrisa de nube,
tu sonrisa de ala, tu sonrisa de fiebre.
Yo voy por el amor, por el heroico vino
que revienta los labios. Vengo de la tristeza,
de la agria cortesía que enmohece los ojos.
Pero el amor es lento, pero el amor es muerte
resignada y sombría: el amor es misterio,
es una luna parda, larga noche sin crímenes,
río de suicidas fríos y pensativos, fea
y perfecta maldad hija de una Poesía
que todavía rezuma lágrimas y bostezos,
oraciones y agua, bendiciones y penas.
Te busco por la lluvia creadora de violencias,
por la lluvia sonora de laureles y sombras,
amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada,
finalmente destruida por un alba de odio.
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